“La Fábula del Ingeniero y el Tornillo” o “Aprende a hacer valer tus conocimientos y habilidades”

Me gustaría compartir con vosotros un chiste que me contaron hace unos cuantos años. Luego, buceando en internet, descubrí que se trataba de un cuento con muchísimas variantes y versiones. Algunos cuentan está basada en una reparación que hicieron en las fábricas de Ford, pero no termina de estar claro. Lo que sí me impactó fue la moraleja. Espero que os guste tanto como a mí:

Había una vez un ingeniero que fue llamado a arreglar una computadora de la que dependía gran parte del proceso productivo de una importante fábrica.

Sentado frente a la pantalla, oprimió unas cuantas teclas, asintió con la cabeza, murmuró algo para sí mismo y apagó el aparato.

Procedió a sacar un pequeño destornillador de su  y dio vuelta y media a un minúsculo tornillo.

Entonces encendió de nuevo la computadora y comprobó que estaba trabajando perfectamente.

El presidente de la compañía se mostró encantado y se ofreció a pagar la cuenta en el acto.

-”¿Cuánto le debo? “-preguntó.

– “Son mil euros, si me hace el favor.”

– “¿Mil euros? ¿Mil euros por unos momentos de trabajo? ¿Mil deuros por apretar un simple tornillito?

– ¡Ya sé que mi computadora es una parte fundamental de mi proceso productivo, pero mil euros es una cantidad disparatada!

– La pagaré sólo si me manda una factura perfectamente detallada que la justifique.”

El ingeniero asintió con la cabeza y se fue.

A la mañana siguiente, el presidente recibió la factura, la leyó con cuidado, sacudió la cabeza procedió a pagarla en el acto.

La factura decía:

 de servicios prestados

1. Apretar un tornillo……….. …. …. …. …. … 1 euro

2. Saber qué tornillo apretar………….. ….. 999 euros

 

Moraleja: Aprende a hacer valer tus conocimientos, y empieza a cobrar por lo que sabes, no por lo que haces.

 

¿Te ha gustado el cuento?

¿Estás de acuerdo con la moraleja?

¿Conoces alguna otra fábula digna de mencionar?

 

 

Redactor IDG

10 Responses to “La Fábula del Ingeniero y el Tornillo” o “Aprende a hacer valer tus conocimientos y habilidades”

  1. Rogelio 25 julio, 2012 at 17:54 #

    Esta fábula, chiste o anécdota, la interpreta Tony Leblanc, en la película: Las chicas de la Cruz Roja, de 1958.

  2. Antonio Guirado 26 julio, 2012 at 11:48 #

    Me parece muy buena Joaquin, a veces somos los primeros en devaluar lo que hacemos, por el simple hecho de que sabemos y estamos acostumbrados a hacerlo, pero este error nos puede dar dolor de cabeza. Debemos ser conscientes de nuestro valor.
    Muchas Gracias.

  3. César González 26 julio, 2012 at 12:47 #

    Aqui pueden ver la escena del Tornillo de Tony Leblanc http://youtu.be/36lpqRGydOQ

    Cuando existe una factura por medio se puede cuantificar el valor; en mi opinión en las organizaciones hay muchos “apretadores de tornillos” que pasan desadvertidos, los conductores de Pegaso Z, como el del video, solo valoran que Tony Leblanc diga “démarré” ; en estos casos el conductor de la organización solo pone gasolina y aprieta el acelerador; cuando tiene que competir con el coche “organización”, empieza a salirse en las curvas…..

  4. Óscar Barbero 31 julio, 2012 at 12:08 #

    Voy ha hacer de abogado del diablo con el chiste.

    -El tio no habia pedido presupuesto previo. Si lo pide, seguro que hace comprobaciones pidiendo precio a otros. Y seguro que encuentra a algún trastornado que dice que lo hace por un Euro que es lo que le cuesta teniendo en cuenta que trabaja en otro lado y se dedica a apretar tornillos en sus ratos libres.

    Como siempre hemos de presentar resultados, la moraleja se va al traste. Eso para mi es lo que ha traido la libertad de honorarios que algunos colegios de Ingenieros acatan a rajatabla y otros evitan con una “recomedación de honorarios”

  5. Sr. Responsable 2 agosto, 2012 at 10:00 #

    Permítanme discrepar, si esto sucede en españa el cuento no acabará ahí.

    “Entonces encendió de nuevo la computadora y comprobó que estaba trabajando perfectamente”… sin embargo, a los 5 minutos se ve un chispacito y salir un “minusculo hilito” de humo.
    El disco duro de la computadora de la que dependía gran parte del proceso productivo de la fábrica había sufrido un cortocircuito.
    El señor licenciado (que tiene título!) alega el fallo a un mal diseño, mala fabricación, mala instalación y/o la acumulación de polvo (o sea que la culpa es del chico de la limpieza.

    La empresa reclamará al proveedor del equipo que analizado el caso no se hace responsable pues alega que el fallo se ha producido por apretar el minúsculo tornillo sin haber desconectado el equipo de la fuente de alimentación y no apagarlo simplemente. Anda si lo pone en letras grandes y entre exclamacionesla en primera página del manual de mantenimiento que no necesitaba el señor ingeniero(que el tiene título).

    Visto lo visto y para no crear una mala relación con el proveedor en exclusiva del equipo que tendrá que sustituir, se procede a reclamar al seguro, el técnico le prepara el informe diciendo que ha sido a causa de una subida de tensión y valora los daños de parada de la producción, honorarios técnicos, sustitución del equipo por uno nuevo, etc y todo inflado en un 80% ya lo rebajará la aseguradora y además hay que contar con que apurará al máximo los plazos para pagar lo más tarde posible.

    Al final la compañia de seguros, si es que se hace cargo, le enviará un talón por importe de un disco duro de las mismas características (el más barato compatible con el equipo cuesta tres veces más) junto con una carta muy amable que nos indica que no están obligados a indemnizarnos por el contenido del mismo (vaya si es lo único que nos importa).

    Resumiendo el manazas se ha cobrado los 1.000 euros más otro tanto por el informe para el seguro, el proveedor se ha lavado las manos y eso que el manazas ha sido recomendado por ellos y cobrará por el equipo nuevo ya que tiene la exclusiva en la zona y la compañía de seguros no renovará la póliza el próximo año por que le hemos declarado un siniestro por importe superior al 35% de la cuota anual (da igual que hallamos pagado religiosamente los últimos 10 años sin dar un sólo incidente).

    “Spain is diferent” aquí se cobra muy, pero que muy bien, la responsabilidad y luego, en la inmensa mayoría de los casos, se escurre mucho, pero que mucho mejor el bulto.

    Así nos vá señores directivos.

  6. Guillermo 26 octubre, 2012 at 8:23 #

    Sr. Responsable: su respuesta es impecablemente graciosa y patéticamente universal! Gracias, me reí muchísimo! Sds.

  7. Javier Dominguez 31 octubre, 2012 at 13:46 #

    Bueno chicos, como ya universalmente se sabe cualquiera que termine una carrera en España tiene tres salidas: Por tierra, mar y aire. Esto refleja la realidad que subyace en el fondo. En España dedicamos todos nuestros esfuerzos a alimentar a nuestra lacra política y a unas Administraciones que son un auténtico monstruo, entonces competir en este entorno significa simplificar nuestra factura a 1 € por apretar el tornillo y omitir un conocimiento que solo tenemos para que resulte más patético vivir en España.

    Alejándome de este terrible fondo y tratando de enriquecer a los que tienen el gesto de leer comentarios, he decidido añadir un link ( http://www.facebook.com/photo.php?fbid=198400866931012&set=a.198400396931059.35376.119897734781326&type=1&theater ) que he puesto entre paréntesis por no encontrar la herramienta adecuada, discúlpenme. Sin embargo, sí quería realzar una pequeña trama poética “Una sonrisa no cuesta nada pero vale mucho…”, que supongo nos puede alegrar el día si tenemos una copia de ella frente a nosotros y optamos por leerla en esos momentos que parece que todo pierde sentido.

    Me parece fantástica la fábula del ingeniero, aunque con otros sensibles matices ya la conocía. Creo que es interesante recordar a todos el valor del conocimiento, pero si para ser presidente del gobierno de España, la única cualificación necesaria es pertenecer a un partido político, resultará patético decirle a tus hijos que estudien para ser alguien en la vida.

    A mí, mis padres me decían que estudiara, que algún día podría ser presidente del gobierno. Ironías de la vida, el más cualificado que ha pasado por la presidencia del gobierno apenas hablaba inglés, el resto, ni siquiera eso; luego lo único que me queda decirle a mis hijos es: Chicos, estudiad que cuando los españoles hayan pagado tus estudios, podréis emigrar a un país donde éstos tengan valor, o elegid algún partido político y opinad sobre todo, incluso sobre aquello que no domináis. Algún día os lo recompensarán y podréis tomar patéticas e infundadas decisiones para decidir el futuro de España.

  8. Picoperopicopoco 31 octubre, 2012 at 18:38 #

    ¡Y LO QUE NOS ABURRIMOS TODOS SIN NÁ QUE HACER!

  9. Alex Diges 2 junio, 2013 at 11:06 #

    Conozco la fabula pero con relojero. Resumida, así es:
    Un hombre entra en una relojería porque su reloj está averiado. El relojero se coloca la lupa en el ojo, quita la tapa posterior, mira por aquí y por allá y, finalmente, sopla un par de veces sobre la maquinaria.
    Le devuelve el reloj al cliente al tiempo que dice:
    “Ya está. Son dos mil pesetas” (la anécdota es antigua y por eso va en pts.)
    “¿Dos mil pesetas por soplar?”, responde
    “Si, pero hay que saber soplar”, replica el profesional.
    La cuestión radica en que el cliente contempló tu trabajo y lo valoró parcial y exclusivamente por el tiempo que tardaste en resolver el asunto, sin valorar cuanto tiempo te llevó adquirir la maestría.
    Por eso, la recomendación es que no se permita al cliente ver como realizas tu trabajo. Por ejemplo, si el relojero hubiera dicho: “Vuelva el martes que viene”, su minuta habría sido pagada sin rechistar. Incluso, si la factura hubiera sido de cinco mil pts. el cliente se habría marchado tan contento pensando que la avería era importante y el relojero un magnífico profesional.
    En la cultura hispana no es habitual valorar los intangibles, solo se valora lo que tiene peso y forma, lo que se puede ver. Por eso no existe remordimiento de conciencia cuando se piratea un software. Quienes copian y distribuyen soft es muy probable que nunca se atrevieran a robar un ordenador. Precisamente por eso porque el hard se puede ver pero el soft no, es intangible.

  10. José María Cejador Gracia 25 noviembre, 2013 at 12:52 #

    Anécdota antigua pero muy actual. No obstante, como jubilado después de 46 años de actividad en diseño y construcción de maquinaria especial, tengo una variante al concepto.
    En mi caso digo que mi experiencia tras estos años es: “No el saber que hacer”, sino el saber ¡”que no hacer”!.

    Saluti

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